TE CUENTO ALGO.
Durante 25 años trabajé como agente de seguros.
Para compañías como Generali o Catalana Occidente, y casi siempre en régimen de autónomo.
En todo ese tiempo aprendí cosas como:
- que no puedes vivir solo del boca a boca,
- que para un posible cliente que aún no te conoce, no existes,
- que tener clientes que confíen en ti es lo mejor que le puede ocurrir a tu negocio.
Pero para que suceda esto, tienes que demostrarles que eres digno de su confianza.
Y la confianza se demuestra con resultados.
Me llamo Rubén Espina y soy consultor de marketing.
Hace unos años estaba sentado en una cafetería, con mi ritual de siempre: café caliente y un periódico que todavía huele a tinta.
En el suplemento de economía hablaban de pensiones, cálculos y previsiones.
No hubo nada místico, ninguna visión… pero ese día me di cuenta de una verdad:
si seguía donde estaba, algún día me jubilarían… pero mucho antes ya me habría muerto por dentro.
Yo quería seguir vendiendo, sí, pero de otra manera.
Quería vender algo que mis clientes pudieran sentir cada día, no solo cuando ocurre un siniestro.
Así que me fui.
Dejé atrás el mundo de los seguros y me busqué otra forma de vivir.
Una en la que pudiera ver, medir y provocar mejoras reales en los negocios de la gente.
Hoy hago justamente eso:
diseño la estrategia que necesita tu negocio para multiplicar sus ventas.
No hablo de estrategias bonitas, sino de estrategias que pagan facturas.
Y mido cada resultado para que sepas exactamente dónde va tu dinero y qué retorno está generando.
Nada de sensaciones.
Nada de humo.
Solo ventas, datos y crecimiento.
Para conocer algunas métricas que utilizo, aquí debajo.
Y ahora, algo sobre mí.
- Soy consultor de marketing directo. Y eso no es un título rimbombante. Quiere decir que soy un organizador obsesivo con la estrategia, el mensaje y la respuesta del cliente.
- Vivo en Oviedo y paseo a diario por el centro, por el Fontán y la calle Uría. También por el maltratado Paseo de los Álamos.
- Si me reconoces y me quieres saludar, que sepas que soy bastante malo para las caras. Si no te saludo, es por despiste.
- Nunca evito una buena conversación. Es más, parte de mi trabajo consiste en crear conversaciones entre tu audiencia y tú.
- Leo a diario, ficción y no ficción. Si no, parece que me falta algo.
- Me gustaría ver todo el cine negro clásico que se ha rodado.
- Aprendí de los copywriters clásicos estadounidenses y aprendo de los grandes marketers americanos. También soy miembro de AWAI, el Instituto Americano de Escritores y Artistas.
- Sigo estudiando cada día. Es la única manera que conozco de no estancarme.
- Parece que tengo suerte, porque me gusta lo que hago
Uno de mis rincones favoritos de Oviedo: la Plaza Daoíz y Velarde.
Mi trabajo es evitar que tu negocio acabe como los de la mayoría: invisible, desordenado y sin ventas.
Si quieres despegar de una vez, hablemos.