“Siempre tendremos París”

Como supongo habéis deducido unos cuantos, la película es Casablanca y el guion final incluía la frase.
Breve, concisa e inolvidable.

Soy Rubén Espina, soy copywriter y me encanta el cine. Escribo para que vendas y ganes dinero. Y de paso para ganarlo yo.

En la película que es tu negocio, tú eres el director. Los directores no tienen por qué saber de todo, sí de elegir actores.

Y los actores son tus clientes.

Los actores suelen tener su ego, cada uno es un mundo, pero sí o sí necesitan ser guiados. Y no todos tienen el mismo talento, la misma capacidad para actuar.

De hecho Ronald Reagan iba a ser Rick en Casablanca. Menos mal que al final no fue así.

Tienes que lograr que todos hagan lo que les dices por el bien del rodaje. Que tu visión les convenza.

Pero la película tiene que tener un buen guion. Si no, olvídate de los actores porque no te van a entender.

Y para que funcione, mejor que te lo haga un copywriter.

Un copywriter tiene que saber cómo es el día a día en el plató, escribir los diálogos y encontrar las claves.

Construir una buena historia. Una que atraiga y atrape.

Y yo sé contar historias. Reales, creíbles. Que ofrecen algo que convence a los actores. Que son los clientes, no lo olvides.

De hecho mucho de lo que escribo son historias. Storytelling, historias para vender. Decir que el objetivo es otro sería mentir.

Yo no miento. Ni me gusta ni es bueno para el negocio.

Son pocos los casos en que el guionista y el director son la misma persona y acaba bien la película.

Si la tuya no funciona como quieres, cambia el guion.

Y si te parece, yo te lo escribo. Si no, tan amigos.

“No es personal, son negocios”. Lo dijo Michael Corleone, que de eso de negociar sabía algo.

 

 

LA INVASIÓN DE LOS CLONES

En el año 21 del siglo XXI, centenares de copywriters salidos de unas pocas escuelas se abalanzan sobre el mercado.

Muchos de ellos tienen las mismas fórmulas de combate y necesitan clientes para que sus páginas web sean su pista de aterrizaje.

Uno de los resultados posibles de la invasión es que muchas páginas pueden parecer clonadas.
Mismas fórmulas, misma estructura, incluso textos similares.

Pero en tiempos de pensamiento único, modas que no duran y empresas que no se diferencian, hay otras posibilidades.

Otra manera de hacer las cosas.

Si no quieres ser clonado, ahora mismo puedes evitarlo.

 

 

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